
Me crié en el universo Marvel. Jack Kirby y Stan Lee fueron los primeros dioses a los que adoré y las chapuceras ediciones de Vértice, mis catecismos. En ellos aprendí que, cuando una fuerza irresistible choca contra una fuerza inamovible, se forma un globo X que puede llegar a destruir todo el universo conocido (tenga éste forma de silla de montar o no).
Pasé mi adolescencia provocando a las arañas con la esperanza de que alguna, a ser posible radioactiva, me picará. Estudiaba mis cambios hormonales esperando descubrir alguna mutación que me otorgara los poderes de cualquiera de los mutantes de La Patrulla X. ¿Y todo esto para qué? ¿Para llegar a dónde? ¿Para acabar en “X-Men Origens Lobezno”?
Como experto Marvel de la época comprendida entre 1960 y 1975, os aseguro que en estos últimos años he estado disfrutando de lo lindo con las adaptaciones al cine de todos los superhéroes creados por Kirby, Lee y Steve Ditko. Unas con más fortuna que otras, todo hay que decirlo, pero bastante más que dignas en general y algunas realmente memorables, como el “Hulk” de Ang Lee, “Iron Man” o (y ahí llegamos) “X-Men”. Pero lo de “X Men Origens Lobezno” (en adelante “XMOL”) no tiene perdón de Diós (léase aquí Kirby&Lee).
Si del tríptico cinematográfico de X-Men sólo se salvan las dos primeras entregas (que resultaron ser una auténtica maravilla gracias al talento y primor de Bryan Singer) ya que en la tercera el cansancio y la falta de ganas de ponerle el lazo al estuche se hacen evidentes… ¿Para que demonios se complican la vida intentando colarnos ahora “XMOL”?
“XMOL” desperdicia de forma inmisericorde el carisma, la fuerza y las posibilidades de un personaje como “Lobezno”, el talento de un actor como Hugh Jackman y lo que es peor, traiciona el recuerdo de las dos primeras entregas de X-Men.
Es otro exponente más de las que denomino películas trailer, esas películas que no tienen ni más contenido ni más interés de los que muestran en su trailer. ¡Visto éste, vista la película! El resto de planos son los que no queda más remedio que añadir para poder pasar al cobro una entrada de 7,40 euros (dinero que espero ahorrarles con este comentario).
Para los creyentes en Kirby&Lee, “XMOL” podría ser lo que el “Código da Vinci” para los integrantes del Opus Dei; la película que puede hacerte replantear las bases de tu fe. Afortunadamente, para recuperarla siempre nos quedará recurrir a la Biblia en un caso y a los cuadernos de Ediciones Vértice en el otro.
Lord M'Bera
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