
Mentiría si no dijera que no echo mucho de menos esto. Aunque "esto" no sé si es esto. Ya me explicaré.
Los teraputas dicen que avanzo con lentitud pero yo lo veo como un simple error en la logística de mi plan. Cometí la equivocación de empezar a ordenar el tesoro familiar por la casa japonesa que mi tatarabuelo Don Sagrado mandó construir en medio del lago que hay en los jardines de palacio. ¿Han probado ustedes a clavar unas estanterías en una pared de papel? Si tienen oportunidad no dejen de hacerlo. Es algo que hay que experimentar en carne propia. Total que tras muchos días de duro empeño, cristiana entrega y sangre coagulada en los dedos tuve que rendirme a la evidencia de que no sólo mi esfuerzo era inútil sino que ya no había casa japonesa.
Un lugar menos donde almacenar y un problema más.
Eso demuestra que, contrariamente a la opinión de los médicos, mejoro. No me erredró ni así. Yo a lo mío. A día de hoy ya tengo en solfa un salón. Sólo queda el resto de palacio, los dos palacetes (el de Invierno y el de Verano), las casas en Clichy, El Lido y el barrio francés de Nueva Orleans, el picadero del Mar Egeo, las X en Y (tampoco lo voy a contar todo) y algunos bienes inmuebles que por su tamaño, distancia y volumen de objetos tampoco es que representen un gran dolor de cabeza. Como verán estoy prácticamente acabando.
Eso me tiene bastante animado. Espero que eso ayude, con algo más de tiempo, a liberarme también de mi indisimulada fármacodependencia.
El caso es que veo que aquí tampoco se pierde el tiempo. Me ha costado tres dosis reconocer a Sibarita.
Jope con la monja.
Pero me parece bien. ¿Dónde está escrito que un blog tenga que llamarse siempre igual? Abajo el inmovilismo. Arriba el anti-marketing. Lo importante de un blog es saber la dirección el resto es querer hacer historia. Y la historia dice que el 99'99999 % de los blogs son una hez.
Al menos juguemos al escondite.
Bravo Sor † Presa.
Tampoco me desagrada el Make-Up. Ya lo veo yo todo demasiado negro. Aunque eso no quita que cualquiera le pueda pegar un nuevo revolcón al diseño. El Campo no tiene puertas, amigos, ha quedado demostrado.
En fin señoras/es, vuelvo a mis domesticas tareas con la firme promesa de postear lo pendiente e incluso alguna pulsera.
Suyo affmo,
El Conde de Montacristos
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